Por Eduardo Luis Aguirre

Es razonable que podamos alegar (ahora) que a mediados de los noventa no sabíamos que el mundo iba a estar en guerra. Tal vez lo supiera el imperio, o al menos previera, ya por ese entonces,  la forma novedosa que iban a asumir las nuevas conflictividades globales. Por eso es que, por esos años, diseñó un sistema de control global punitivo, en el que debían intervenir alianzas militares, cadenas comunicacionales, poderes fácticos y nuevas tecnologías institucionales de diverso orden.

Por Eduardo Luis Aguirre
 
Una visión ampliada de la Política Criminal equivale a la reacción socio-estatal ante la criminalidad, y encarna las diversas formas de respuesta que desarrollan el Estado y la Sociedad Civil frente al fenómeno de la violencia y los límites a que deben acotarse esas respuestas.
En los últimos años de la historia política argentina, un nuevo actor institucional apareció para reclamar un protagonismo activo en muchos temas vinculas con derechos humanos fundamentales. El Ministerio Público de la Defensa, no solamente en el ámbito nacional, donde goza de la autonomía que le confiere el artículo 120 de la Constitución Nacional, sino también en las Provincias, muchas de las cuales tienen un sistema de organización político institucional que subordina a la Defensa Pública a otras agencias del Estado, o éstas tienden sistemáticamente a limitar su horizonte de proyección y actuación, generalmente en defensa de la opacidad de ciertos poderes y de un determinado establishment, los defensores no pasan inadvertidos.

Por Roberto Ottaviano (*)

 
Por estos días pensábamos que es necesario referirnos a la movilización que se llevó a cabo el domingo pasado, a partir de la celebración de San Cayetano. San Cayetano se ha convertido, desde hace bastante tiempo -por ejemplo en tiempos de la dictadura, o en la época del menemismo…-, a través de la religiosidad popular, en una manifestación política, en un hecho político. En principio, porque lo que se demanda, las cosas por las que se reclama, son políticas… Pero no solo por eso…

Las recientes declaraciones del presidente Mauricio Macri despertaron la indignación de vastos sectores de la sociedad argentina, e impactaron de manera igualmente desfavorable en la comunidad internacional. Los ejercicios de provocación sistemática que ha elegido como práctica el gobierno, tendiente a poner en entredicho la verdad histórica de lo acontecido en el pasado reciente argentino, no tiene límites.

La Secretaria Ejecutiva del Órgano de Revisión (ORN), Dra. María Graciela Iglesias, encabezó en La Pampa una reunión con la mesa ad hoc conformada a partir de la puesta en funcionamiento del Órgano de Revisión Local.

Por Eduardo Luis Aguirre

El libro, ya próximo a su presentación, nuclea una variedad de preocupaciones colectivas simultáneas. La primera, radica en la necesidad de replicar los múltiples análisis pensados respecto de la realidad argentina en momentos históricos aciagos, analizando categorías filosófico políticas y jurídicas, ambas desarrolladas en artículos previos que no evitan meterse con la caracterización de las nuevas formas de poder, disciplinamiento y control.

Por Eduardo Luis Aguirre.

Si intentáramos hacer un ejercicio de reflexión contrahegemónico en materia de Derechos Humanos, inmediatamente advertiríamos que, en ese tránsito, se hace necesario someter al escrutinio de la historia una noción tan esquiva como la que en buena medida posibilitó la recuperación de la vida democrática en la Argentina, y que conserva todavía, intacta, su capacidad para galvanizar las crispadas voces de la derecha dura. Desde ese punto de vista cavernícola, los DDHH han encubierto la representación reprochable de los "enemigos del país", de los "subversivos" y de los "delincuentes". Esa es la frase de cabecera que después de cuatro décadas termina unificando las retóricas del fascismo social, espantado por la aparición temprana de una categoría que les resultara, a la postre, fatal. Buena parte de la historia reciente del país se explica por la aparición definitiva del concepto de Derechos Humanos y, también, por su sistemática violación, que no se acota en el genocidio pero inexorablemente remite a él.