Ley Bases: técnica, totalitarismo y final
Por Eduardo Luis Aguirre
El gobierno que se propone destruir el estado argentino ha logrado la sanción en Senadores de la denominada Ley Bases. Una expresión ininteligible y laberíntica, con apenas siete legisladores originarios, ha demostrado que existe una nueva técnica totalitaria de hacer política, que permite ganar elecciones y pulverizar mayorías históricas.

Por Jorge Alemán (*)

Alli no había nada, y en medio de una arquitectura institucional, densa e histórica, surge un lugar nómad. Una estructura hecha de tubos y cartones presta a moverse a otro lado.

Por Eduardo Luis Aguirre

Juan Carlos Scannone es  un teólogo jesuita, pensador y docente universitario,  nacido en el año 1931 en la ciudad de Buenos Aires. Doctorado en Alemania, fue además uno de los profesores que más influyeron, según dan cuenta algunas crónicas, en la formación filosófica del propio Papa Francisco (1).

Por Ignacio Castro Rey

Paolo Virzì nos quiere contar en Locas de alegría la épica de una escapada a un planeta incomprensible, con unas posteriores aventuras que oscilan entre el horror y la risa.

Por Nazanin Armanian (*)

Siria, Afganistán y Corea del Norte han sido elegidos por la Administración Trump para mostrar músculos y dientes, y anular el poco cerebro que había exhibido hasta hoy.

Por Nora Merlín

Partiendo de las categorías psicoanalíticas y poniéndolas en diálogo con la teoría política de Ernesto Laclau, nos proponemos comprender la construcción populista y su relación con la democracia.

Por Jorge Alemán (*)

Basta con recorrer las distintas cadenas televisivas para comprobar que existen diversos programas cuyos protagonistas actúan sin ningún tapujo como perversos y psicópatas  que," in extremis", adquieren la forma y la enunciación del torturador.

Por Eduardo Luis Aguirre

La noción de  populismo, en desmañada clave coloquial, es utilizada para referir de manera peyorativa a gobiernos estigmatizados por gastar (malamente) más de lo que tienen, desarrollar prácticas chauvinistas de manera insensata, estimular el consumo de las clases populares y habilitar un asistencialismo demagógico, apoyándose en un sujeto político igualmente despreciado al que se denomina “pueblo” (en el mejor de los casos).