Elogio de la violencia intelectual
Por Ignacio Castro Rey
Leer no es sexy, es peligroso. En este punto tiene razón nuestra policía política inconsciente. Leer exige entrar en otro tiempo, atreverse a interrumpir el estrés ruidoso que nos salva del vacío y quedarse a solas, en una suspensión del sentido colectivo. Leer es atreverse a que "no pase nada", quizá para que ocurra algo en nosotros, algo que acaso habíamos aplazado. Si nuestro mundo marcha tan deprisa es porque teme lo que podría ocurrir en los pocos segundos que le concedamos al "tiempo muerto".

Por Diego Gómez (*)

Luego de 18 años, el sábado pasado, el tren que iba a conectar Belgrado con Kosovska-Mitrovica fue detenido en Raska, ciudad fronteriza entre la República de Serbia y Kosovo.

Por Ignacio Castro Rey

Esto sucedió hace tiempo, cuando unos alumnos de Psicología le devolvieron a su profesor unas preguntas a tumba abierta que él había elaborado después de una de esas tardes en las que la vida parece acabarse. En cuanto al temor, ¿cuánto puede cambiar uno después de diez años? ¿Algo, mucho, nada?

La sangrienta represión desatada contra comuneros mapuches en Chubut obliga a reanalizar la relación jurídicamente saldada, según la cual el Estado Constitucional de Derecho debe “reconocer”  los distintos grupos culturales que (pre) existen en su territorio y debe comprender las distintas intuiciones, percepciones y perspectivas del mundo que cada uno de esos agregados posee.

Mi viejo, que tenía quinto grado y ninguna falta de ortografía, me decía que este país se salvaba con algunos miles de argentinos honestos.
Como cualquier intelectual pequeño burgués, pensé –al principio- que el razonamiento del viejo era primitivo, que no comprendía las contradicciones fundamentales ni sintonizaba las coordenadas de la dialéctica materialista ni el determinismo teleológico de las doctrinas críticas.

Compartimos con nuestros lectores una entrevista realizada por el escritor Ramiro Torres  al filósofo español Ignacio Castro Rey, colaborador de nuestro espacio, publicada en la revista Palavra comum.

Hubo un tiempo durante el cual los colonizadores pusieron en duda la posibilidad de que los pobladores originarios de América Latina pudieran ser considerados seres humanos. En una etapa histórica posterior, el vasallaje naturalizó una segunda perplejidad, consistente en debatir la existencia de una filosofía indígena, a la que se llegó a negar de plano. Con ella, sobrevino una tercera polémica que se dedicó a poner en cuestión, inclusive, la existencia misma de una filosofía latinoamericana.

Por Ignacio Castro Rey

Fijémonos en que, del amor a la decisión, del tabaco a la conversación, del alcohol a la lectura, todas las tecnologías corporales de concentración, que te permiten ser libre al menos de forma ocasional, están disueltas a manos de las tecnologías gregarias de dispersión. Hasta la concentración ociosa del paseo -caminar sin rumbo, contemplar, recordar, pensar en cualquier cosa- ha desaparecido en aras del mando a distancia. Reparemos solamente en un ejemplo minúsculo y significativo.