Por Eduardo Luis Aguirre

 

 

 

Hace mucho tiempo que sigo atentamente conferencias, entrevistas y escritos del filósofo José Luis Villacañas. En particular, desde que consentí la última versión de "Filosofía y derecho" (1), me convencí que uno de sus textos, "El neoliberalismo como teología política" (2), quizás podría completar las preguntas y estupefacciones de un libro tan breve como el que desde hace apenas un par de días atesoro en mis manos. El trabajo del profesor de la Universidad Complutense de Madrid se constituyó desde entonces en el diapasón, en la guía capaz de ubicarme en un universo de estrellas atravesado por sonidos y notas extremas.

La analogía del sistema neoliberal con una teología política amerita un resumen, una aclaración tan breve como el propio autor es capaz de ensayar en los diez primeros minutos de una entrevista que mantiene con el pensador Jorge Alemán (3). En esa conversación (una extraordinaria exhibición de síntesis), Villacañas recorre historias, categorías, marcos epocales, acechanzas y la naturaleza intrínseca de un principio civilizatorio contemporáneo cuyo horizonte de proyección es tan inconmensurable como destructivo.

"La mayor significatividad de asociar el neoliberalismo con una teología política reside en desmontar el supuesto de que el neoliberalismo tiene algo que ver con la libertad y por lo tanto desenmascarar una ideología que en el fondo incorpora su semánthema de libertad, pero que es profudamente totalitaria, dice el autor. El neoliberalismo es el totalitarismo de nuestros días - añade- y en este sentido, se construye con  la aspiración de toda teología política, que es constituir una teología política. Porque, como sabemos, la teología política es el dispositivo fundamental que permite, a la vez, el gobierno pastoral de las almas y el gobierno universal de la ley. Esta síntesis, que logra por primera vez en la historia la iglesia católica generando en el medioevo el derecho canónico que a la vez es ley pero también gobierno pastoral. Esa doble aspiración reaparece en el neoliberalismo con la gran gobernanza mundial, que en el fondo exige a los estados que se sometan con su universalidad legal a su servicio pero que, al margen de esa gran estructura de gobierno mundial canlizada por élites proconsulares, por caracterizar de alguna manera a las élites locales que sirven a ese gobierno imperial se canaliza luego por la domensión de mercado, por la dimensión de vida cotidiana, por la tecnificación de la vida, como gobierno de cada uno. Por lo tanto se da una vez más la aspiración utópica de cerrar el gobierno tanto desde el punto de vista de lo universal, como desde el punto de vista de lo singular. La diferencia fundamental de este totalitarismo con el resto de los totalitarismos del siglo XX es que esta experiencia no es inicialmente sádica, que es la manera con la que inicialmente se han gobernado las almas, sino que en el supuesto neoliberal conecta con el aparato psíquico, que deja libre, completamente sin administrar la pulsión de muerte, pero que canaliza el gobierno de las almas desde el principio del placer. Esto es completamente nuevo. En los gobiernos pastorales previos se administraba el deseo, pero siempre en el sentido de ser contenido. El gobierno pastoral del catolicismo administraba el deseo desde el distanciamiento, la separación radical del mundo, etcétera. El calvinismo, por otra parte, creía que el deseo disminuiría, si tiene seguro su cumplimiento. De ahí la reivindicación del matrimonio, de la vida familiar, porque si aseguramos que todo el mundo va a estar casado y tenemos bienes, ese confort va a asegurar que el deseo ya no se canalice desde el control sino desde su efectiva respuesta. Esa diferencia cambia el mundo. Es la concreción weberiana de la ética protestante y el espíritu del capitalismo. Pero ambos ejemplos de gobiernos pastorales previos se da una respuesta a la pulsión de muerte: vida eterna, la muerte como una consecuecia lógica y fundamentalmente natural de la existencia previa. Pero en el caso del neoliberalismo, el gobierno pastoral no le confiere una administración a la pulsión de muerte y esa es, en definitiva, su pavorosa novedad".

"Desde mi punto de vista -continúa- , cualquier ensayo civilizatorio que no está dispuesto a atender a la vez el principio del placer y la pulsión de muerte está condenado a explosionar. Y el neoliberalismo, en la medida que no pueda administrar las dos dimensiones a la vez está condenado a implosionar internamente. Ahora bien ¿qué puede significar esa implosión? El peligro de esa implosión, no resuelta, no administrada, no canalizada, inexorablemente llevará consigo patologías. Y lo que estamos viendo es que el principio neoliberal puede implosionar en administraciones explícitas que son de naturaleza patológica, sádica y masoquista. Y por eso estamos viendo de un modo muy claro como el neoliberalismo se está tramitando por un principio de igual totalidad, pero que requiere tratamientos específicos de una pulsión de muerte que incluyen el supremacismo, militarismo, racismo y todos los automatismos que hacen explotar una vinculación con la muerte en tanto que, alterarla o asumirla como una estructura sacrificial, cuando todos sabemos que la única y genuina administración de la pulsión de muerte es estar en condiciones de hacer que el organismo no llegue a la muerte sino por sus propios pasos. Es decir, que el organismo confíe en el fantasma que lo lleve a la muerte dulce, a la muerte propia, a la muerte querida". La magia de la vida cotidiana en el desierto, la ética compartida en clave ágrafa, la solidaridad y la visibilización del Otro como una epifanía rotunda desatendida por el demonismo bárbaro que aludía Kusch, le confirieron al libro del profesor Villacañas una inscripción de sostén a mi trabajo último. El que se atreve a hablar, incluso, en primera persona, desde el océano de arena interminable que afianzan el deseo irrefrenable del pensamiento bayo en esta pampa que me habita y que me formateó pensando preguntas que  nunca se agotan.

(1) Ed. Servicop, La Plata, mayo de 2022.

(2) Villacañas, José Luis, Editorial NED, 2020.

(3)) https://www.youtube.com/channel/UCfeEFSEpulPP65Mfh4lCEwQ