Acerca de lo humano y el cuidado
Por Diego Tatián (*)
 
 
 
Desde hace algunos años circula de manera profusa la preciosa respuesta de la antropóloga estadounidense Margaret Mead a un estudiante que le preguntó cuál era según ella el primer signo que probaba la existencia de la humanidad. Se esperaba que Mead hablara del anzuelo, la olla de barro o la piedra de moler. Pero dijo que el primer signo de civilización con el que contamos es un hallazgo óseo: un fémur que alguien se fracturó y luego sanó. En el reino animal, quien se rompe una pierna indefectiblemente muere. No puede escapar del peligro, ni ir en busca de alimento o del río más cercano para tomar agua. Queda a merced de los cazadores y depredadores que merodean el lugar.

Por Eduardo Luis Aguirre

Para Heidegger, la desertificación es peor aún que la destrucción. Porque a la destrucción sobreviene la reconstrucción y a la desertificación, la nada misma, la intemperie, el desamparo.

Por Modesto Guerrero





Bastó una breve y fallida rebelión militar para que Hugo Chávez se convirtiera en lo que más había soñado: un joven rebelde con un sueño,  un

revolucionario nacionalista.

A las acciones llegó de la mano de Maisanta, difuso tutor espiritual de sus designios.

Por Boaventura de Sousa Santos (*)

 

 

 

En Portugal, la izquierda a la izquierda está formada por los partidos a la izquierda del Partido Socialista (PS), es decir, el Partido Comunista Portugués (PCP) y el Bloco de Esquerda (BE). En las elecciones del pasado 30 de enero, el PS ganó las elecciones con mayoría absoluta. Portugal será a partir de ahora el único país europeo con un gobierno de mayoría absoluta de un partido de izquierda, el Partido Socialista.

Por Eduardo Luis Aguirre

 

 

 

El fragote incomprensible de ayer no hubiera ocurrido si no existiera un sector de la clase media urbana, altamente politizado, formateado con una mezcla para nada inofensiva entre los ideales de izquierda y las gramáticas liberales que ahora habitan multitudinariamente las filas del gobierno, que piensa la política en clave de la historia mitrista y habilitan estos errores gravísimos. En esa fragua, los individuos providenciales hacen sus apariciones fulgurantes y épicas por encima de los pueblos.

Por Lidia Ferrari (*)

 

Apenas iniciar con el libro de Biglieri y Cadahia se asoma el prólogo de Wendy Brown con sus epígrafes de autores contemporáneos que denigran y estigmatizan al significante populismo. Tuve el mismo asombro de cuando leí en el texto freudiano sobre psicología de las masas la operación intelectual que realizaron en el siglo XIX los psicólogos de las masas en los cuales Freud se basaba. Retornaba ahora con el significante populismo, como en el siglo XIX y XX con el significante ‘las masas’, el espectro de lo popular como lo que amenaza la democracia o la civilización y, por lo tanto, lo que hay que combatir y desarticular.

Por Ignacio Castro Rey (*)

 

 

Es evidente que hoy cualquier empresa se encuentra con dificultades para encontrar personal competente en trabajos duros. Un joven puede ser camarero, no trabajador en un barco de pesca o cortador de madera en el monte, aunque sea al precio de 3000 euros al mes. Hoy nadie, y menos si es joven, quiere nada que suponga un gran esfuerzo físico, que además implica mancharse y con frecuencia entraña un riesgo corporal. Por la vía del laicismo, hemos llegado otra vez al cuerpo glorioso.

Por Mario Burgos (*)

 

 

 

Si el acuerdo nos habilita para disputar la defensa del sistema previsional, el empleo y el desarrollo de nuestra PATRIA y estirar los plazos de pago ya estamos hablando de un logro que hay que ameritar a nuestro gobierno y a la identidad de lucha que nuestro pueblo supo hacerse reconocer en el mundo. Nunca un acuerdo con el fondo tuvo estas características.