Peronismo y comunidad. Critica del pacto de mayo y la razón colonial
Por Eduardo Luis Aguirre
El denominado “pacto de Mayo”, suscripto el pasado 9 de julio por el presidente de la Nación y un grupo de gobernadores, consta de diez puntos que significan en todos los casos una amenaza para el pueblo argentino en su conjunto y para nuestros comprovincianos. Esta breve e introductoria crítica de las racionalidades que expresa o encubre este decálogo no pretende agotar las acechanzas de la profundización eventual de las lógicas libertarias, sino transformarse en una mera glosa de una incertidumbre gigantesca para las grandes mayorías populares y la soberanía de la patria.

Por Lidia Ferrari (*)


 

Si somos coherentes con la concepción contemporánea de una desustancialización del sujeto. Si estamos convencidos que el sujeto se constituye en el campo del Otro, y que este campo es del lenguaje se nos hace difícil pensar en un carácter estructuralmente fascista, de derecha o de izquierda de la persona. De allí que frente a los resultados de las PASO en Argentina (resultado no vinculante, pues lo que cuenta son las elecciones de noviembre) se me ocurren, frente a la desazón, algunas reflexiones.

Por Eduardo Luis Aguirre

 

"Ahí es donde el tirano de pequeña envergadura, pero de ambiciones desmedidas, expiró por la gesta vengadora de un oprimido" (Le Figaro, edición del 18 de marzo de 1921).

Hay un libro maravilloso cuyo autor, extrañamente, se desconoce. El trabajo se titula "Un proceso histórico. Absolución al ejecutor del genocida turco Talaat Pasha". Fue editado por Editorial Ediar en el año 2012, cuenta con un prólogo de Leopoldo Schiffrin y un estudio preliminar de Raúl Zaffaroni.
El texto es una maravilla que duele. Que contextualiza una historia mínima del genocidio armenio, sin dejar de recorrer la crueldad infinita de la masacre.

Por Eduardo Luis Aguirre

 

Muchas veces los clásicos interpelan a la criminología con más rigor que los textos específicos. La pluma austera y potente de León Tolstoi delinea en un cuento breve una semblanza articulada alrededor de las grandes preguntas que los críticos formulan históricamente. El sentido del castigo, el sistema de justicia, la cárcel, el delito, la reacción social, la condición humana transformada en cuerpos anónimos, envejecidos, mortecinos que se agolpan en las catacumbas del estado.

Por Federico Valerstein

La sociedad es un medio hostil, discriminatorio y violento para la mayoría de los ciudadanos. Aquellos vulnerables que son los más propensos a ser heridos o dañados por las deficiencias de nuestra sociedad resultan ser los más desprotegidos, y se convierten en elementos indispensables para la creación de “alarmas sociales”, son etiquetados como potenciales peligros y luego utilizados como medio para un fin ulterior, la percepción de inseguridad.

Por Eduardo Luis Aguirre

 

En nuestro primer análisis del tema habíamos hecho hincapié en España, un país que por historia, tradición, idioma y un entramado de indudables cercanías produce, por europeo (aunque europeo “del Sur”, como aclara Boaventura de Sousa Santos) una suerte de fascinación entre una buena parte de nuestra sociedad, que vive con una cargosa ilusión a cuestas.

Por Ignacio Castro Rey (*)

 

¿Quién habló de frío en el rostro? A pesar de la deserotización producida por la información y su cansina presión política, a pesar de los ríos de tinta -con frecuencia banales- vertidos sobre la sexualidad, poco se puede decir que esté a la altura de los placeres de la carne, de sus mil delicias compartidas. Deshacer las camas, apartar de una patada los obstáculos, quitarse la ropa en desorden.

Por Eduardo Luis Aguirre

Para explorar el núcleo duro del mito es interesante trazar, inicialmente, una línea de tiempo a la hora de analizar el devenir de las monarquías, en momentos en que las democracias, tal como las asumimos, adolecen de una pérdida de legitimidad sin precedentes. El paralelo no es solamente histórico. Las derechas, que hacen un permanente hincapié en los formatos institucionales capaces de establecer una autoridad simbólica que garantice la "moral" de una política de la cual siempre desconfían, conviven con la expectativa ilusoria de la construcción de un todo perfecto.