• El “aceleracionismo”: un nuevo debate en la izquierda

    El “aceleracionismo”: un nuevo debate en la izquierda
    Por Jorge Alemán (*)

     

    Según una serie de intelectuales de origen británico, al menos en su gran mayoría, el capitalismo en su etapa algorítmica  y  megaconectada financieramente ha producido un colapso antropológico donde los relatos simbólicos de la izquierda son anacrónicos. Carecen de una operatividad real y son el mero testimonio del peso de un legado que ya no nos dice nada del futuro. En esta perspectiva, la izquierda y los distintos relatos emnacipatorios como los movimientos nacionales y populares estarían anclados en un apego melancólico al pasado. De distintos modos, es lo que se deduce del “Manifiesto Aceleracionista”.

  • Extraños a la comunidad

    Extraños a la comunidad
    Por Eduardo Luis Aguirre

    Los embates contra los distintos, la privación de derechos de los más vulnerables, la persecución política, el racismo, las lógicas de aniquilamiento, las violaciones a los derechos y garantías constitucionales que asedian a los ciudadanos que habitan la región (y buena parte del mundo occidental) no son un invento de última generación. No configuran una parte del acervo cultural de las nuevas derechas violentas del neoliberalismo del siglo XXI, ni implican un arrebato creativo que se cierne sobre los sufridos pueblos del mundo.

  • La batalla de Stalingrado

    La batalla de Stalingrado
    Por Diego Gómez (*)



    La batalla de Stalingrado fue clave en la Segunda Guerra Mundial. La ofensiva nazi a la URSS en 1941 dio un vuelco con su derrota en febrero de 1943 gracias a la resistencia de las masas y abrió el camino para el avance del Ejército Rojo hacia Berlín.

     

    Por Eduardo Luis Aguirre

    Con la irrupción de las nuevas derechas en América Latina,  Boaventura de Sousa Santos inauguró la problematización de una cuestión de indudable centralidad que se abate sobre la región.

    Por Daniel Feierstein (*)

    Ya hubo indicios en marzo de este año, con la profusión mediática de cuestionamientos a la continuidad del juzgamiento a los genocidas argentinos, de la mano de la defensa de la legitimidad de la represión ante quienes vulneran el orden. Parecía una discusión sobre el pasado, pero no lo era.

    Por Eduardo Luis Aguirre

    En nuestra entrega anterior aludíamos a las particulares connotaciones del capitalismo en su versión contemporánea, a sus consecuencias devastadoras, a su influencia trágica en los pueblos del mundo.

    En esa oportunidad decíamos que nuestra reflexión se producía en un tiempo de transición abismal, de fenómenos mórbidos, en la acepción de Gramsci. De monstruos que configuran verdaderas amenazas para el planeta en su conjunto.

    Por Eduardo Luis Aguirre (*)

     


    El mundo de la transmodernidad exhibe varias peculiaridades. Una de ellas es que nos enteramos en tiempo real de los acontecimientos que suceden en cualquier lugar del planeta. Esos hechos nos atraviesan, nos implican, nos comprometen.

    Por Eduardo Luis Aguirre

    En los últimos años -de cara a la adscripción electoral recurrente de vastos sectores sociales a las expresiones más radicalizadas de la derecha- han crecido los interrogantes y los ensayos de explicación respecto del comportamiento de ese colectivo social inasible al que denominamos convencionalmente “clase media”. La preocupación es absolutamente razonable, y radica en que, en muchos casos, ese sector social ha contribuido decisivamente a la imposición de proyectos políticos conservadores que, paradójicamente, perjudican sistemáticamente sus propias expectativas e intereses.

    Por Eduardo Luis Aguirre (*)



    En los últimos tiempos las prédicas de funcionarios, corporaciones y medios de comunicación  apabullan dando cuenta de la naturaleza y las conductas pretendidamente “violentas” de los mapuches, tal como lo planteaban en el siglo XIX los prohombres de aquel estado liberal, militarista y oligárquico que perpetrara dos genocidios sucesivos: la masacre del pueblo paraguayo y la “Conquista del desierto” (habitado).

    Por Eduardo Luis Aguirre

    Alcira  Argumedo,  la intelectual que entre 1968 y 1974 formó parte de las «Cátedras Nacionales» de la Facultad de Filosofía y Letras de Buenos Aires, sintetizó en su obra “Los silencios y las voces en América Latina: notas sobre el pensamiento nacional y popular”, lo más saliente de una construcción teórica fuertemente atravesada por el nacionalismo popular y las teorías críticas latinoamericanas. 

    El capitalismo neoliberal dista de ser justo, pero es indudablemente completo. Constituye la primera expresión histórica del capital mundial capaz de colonizar subjetividades y vidas cotidianas y ya no se limita a condicionar, por ejemplo,  el sentido común ni los sufragios de los sujetos, ni se propone la mera obtención de plusvalía. Por el contrario, avanza también en la modelación de sus gustos, sus hábitos, su concepción de la cultura, del ocio y de la pretendida felicidad en los espacios de enlatado y preconcebido esparcimiento.


    Por Boaventura de Sousa Santos**

    El futuro de la izquierda no es más difícil de predecir que cualquier otro acontecimiento social. La mejor manera de abordarlo es haciendo lo que llamo sociología de las emergencias. Consiste en prestar especial atención a algunas señales del presente para ver en ellas tendencias, embriones de lo que puede ser decisivo en el futuro.

    "Al caer la tarde el sector céntrico de la ciudad es irreconocible. La pequeña burguesía, los estudiantes, los abogados, las gentes bien vestidas, el 'público culto' que había dominado hacía pocas horas las calles desaparecen. Algunos raleados grupos 'democráticos' desde las veredas, observan perplejos el inusitado espectáculo.

    Por Eduardo Luis Aguirre

    Algunas retóricas, esperablemente edulcoradas y actualizadas, enmascaran detrás del concepto de las neurociencias -y la “meritocracia”- un nuevo embate del positivismo neospenceriano de matriz postmoderna.

    Herbert Spencer (imagen), vale aclararlo, fue un referente trascendental del positivismo sociológico decimonónico, que acuñaba un concepto organicista y racista de las sociedades, en las que, pontificaba, supervivirían únicamente los más aptos. Ese positivismo caló fuerte en América Latina, y muy especialmente en la Argentina, que contó con exponentes notables como José Ingenieros, José Peco, Juan B. Justo y otros cultores que influyeron decisivamente en la articulación de un discurso causalista y determinista cuya hegemonía se extendió durante décadas (1).

    Por Eduardo Luis Aguirre

    Los embates contra los distintos, la privación de derechos de los más vulnerables, la persecución política, el racismo, las lógicas de aniquilamiento, las violaciones a los derechos y garantías constitucionales que asedian a los ciudadanos que habitan la región (y buena parte del mundo occidental) no son un invento de última generación. No configuran una parte del acervo cultural de las nuevas derechas violentas del neoliberalismo del siglo XXI, ni implican un arrebato creativo que se cierne sobre los sufridos pueblos del mundo.

    El laudo del presidente Macri que habilita la construcción de Portezuelo del Viento reaviva los temores y reactualiza las conjeturas sobre la posibilidad (cierta) de que La Pampa –y el país- vuelvan a sufrir un gigantesco daño ambiental como consecuencia del manejo que pudiera hacerse de la obra.

    La particular manera de exhibir, mediante groseros recortes, tergiversaciones, relatos banalizados y selección maniquea de imágenes, los episodios de protesta social ocurridos recientemente en la Argentina, colocan a la gran prensa en el punto de mira de las discusiones democráticas y dificultan la comprensión  del alcance y los límites del derecho constitucional a la protesta social.

    Por Eduardo Luis Aguirre

    Toda tragedia humanitaria se entiende, únicamente, si se analizan las causas subyacentes, la construcción previa de subjetividades hostiles, de un sentido común conservador, de un enemigo interno o externo, de retóricas y lógicas binarias e intolerantes.